Un nuevo informe del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) África, presentado en el Foro de Sistemas Alimentarios de África 2025 en Diamniadio, revela que Kenia pierde anualmente cerca del 40 % de su producción agrícola, lo que equivale a 9 millones de toneladas de alimentos y a un costo económico de 72 000 millones de chelines (unos 578 millones de dólares).
El estudio, titulado “Pérdida y desperdicio de alimentos en las cadenas de valor del maíz, la patata, las frutas frescas y el pescado en Kenia 2025”, ofrece un mapa detallado de las pérdidas en los principales cultivos del país. Entre los hallazgos más alarmantes figura que más de un tercio del maíz y el pescado se pierde antes de llegar a los consumidores, mientras que en frutas frescas como mangos, aguacates y plátanos, la cifra supera el 50 %.
El informe también señala que la papa, alimento básico en muchas regiones, registra una pérdida del 23 %. Estas cifras representan un grave desperdicio de recursos y tienen un impacto directo en la seguridad alimentaria, los ingresos de los pequeños agricultores y la resiliencia climática de Kenia.
Beryl Ajwang, investigadora del WRI y coautora del informe, advirtió que las pérdidas de maíz almacenado pueden convertirse incluso en un riesgo para la seguridad nacional. Las ineficiencias en las cadenas de suministro también reducen la rentabilidad de las empresas y limitan el acceso de los consumidores a alimentos nutritivos y asequibles.
El documento pone de relieve la falta de datos consolidados sobre el tema. Según Ajwang, solo existen estudios parciales sobre determinados cultivos y etapas de la cadena, lo que hace invisibles las pérdidas en fases clave como la producción en finca, el transporte y el almacenamiento, dificultando la implementación de políticas públicas eficaces.
Ante esta situación, el WRI propone una estrategia en tres frentes: mejorar la recopilación y el monitoreo de datos, ampliar el uso de tecnologías e innovaciones ya probadas, y fortalecer la coordinación de políticas en todos los niveles. La organización impulsa el enfoque “Objetivo-Medida-Actuar” para enfrentar el desafío de forma sistemática.
El informe concluye que reducir a la mitad estas pérdidas permitiría alimentar cada año a más de 7 millones de personas, inyectar 36 000 millones de chelines a la economía y recortar más de 7 millones de toneladas de emisiones de carbono. A cinco años de la meta de los ODS de reducir en un 50 % la pérdida y el desperdicio de alimentos, Kenia se encuentra en un punto crítico, con potencial de convertirse en un modelo continental para países como Etiopía, Ruanda, Ghana y la RDC, donde se desarrollan evaluaciones similares.


