La Unión Europea tiene un nuevo rostro en Marruecos. El diplomático búlgaro Dimiter Tzantchev asumió oficialmente sus funciones como jefe de la delegación de la UE en Rabat el 1 de septiembre, en un contexto marcado por recomposiciones geopolíticas en el Mediterráneo y en África y por la necesidad de dar un nuevo impulso a los grandes expedientes bilaterales.
Licenciado en estudios árabes y en relaciones internacionales, el nuevo jefe de delegación de la UE en Marruecos, Dimiter Tzantchev, ha ocupado varios cargos estratégicos dentro de la diplomacia búlgara, entre ellos el de viceministro de Asuntos Exteriores, consejero diplomático del presidente y embajador en Israel. Entre 2012 y 2021, fue representante permanente de Bulgaria ante la Unión Europea, antes de incorporarse en 2021 al Servicio Europeo de Acción Exterior. En Bruselas, se impuso como un negociador central, en particular cuando presidió el COREPER II durante la presidencia búlgara de la UE en 2018.
«Como embajador de la UE, estoy decidido a construir sobre la riqueza de nuestra relación con Marruecos y a llevarla hacia un nuevo capítulo, basado en una asociación estratégica y global», declaró a su llegada. Para el diplomático, se trata de consolidar una relación ya antigua —enmarcada desde el Acuerdo de Asociación de 1996— y de abrir nuevos campos de cooperación.
La transición energética, en particular el desarrollo del hidrógeno verde y de las energías renovables, figura entre las prioridades señaladas, junto con el fortalecimiento de la competitividad industrial y el apoyo a la cohesión social. «Nuestra cooperación y nuestra visión común convergen en numerosos ámbitos como la transición ecológica y el crecimiento sostenible, las inversiones y la competitividad, la cohesión social y la creación de empleo o el acercamiento entre nuestras sociedades», insistió.
En un entorno regional inestable —entre la crisis de seguridad en el Sahel, las tensiones en el Mediterráneo oriental y las rivalidades en el Magreb—, la UE pretende apoyarse en su asociación con Rabat como un eje de estabilidad. «En un contexto global y regional marcado por profundas mutaciones y desafíos comunes, la Unión Europea y Marruecos comparten la convicción de que una cooperación sólida y estrecha puede aportar estabilidad y prosperidad duraderas», subrayó Tzantchev.
Además de los aspectos de seguridad y migración, el embajador pretende promover una diplomacia pública activa, haciendo más visibles los logros de la relación euro-marroquí y explicando a las opiniones públicas los beneficios de una cooperación densa y diversificada


