El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento sostenido del PIB marroquí, estimado en un 4,4 % para 2026, impulsado por la inversión y por unos fundamentos considerados sólidos.
Según las conclusiones del Consejo de Administración del FMI, publicadas tras las consultas del artículo IV para 2026 y la revisión intermedia de la Línea de Crédito Flexible, la economía marroquí sigue mostrando una notable capacidad de adaptación frente a las incertidumbres internacionales. La institución destaca que los equilibrios macroeconómicos permanecen globalmente controlados en un contexto marcado por tensiones geopolíticas persistentes.
El análisis del FMI subraya una dinámica de crecimiento robusta, apoyada en la continuidad de las inversiones públicas en infraestructuras y en una mayor implicación del sector privado.
«Las perspectivas siguen siendo sólidas», indica el organismo, insistiendo en el papel motor de la demanda interna y en la coherencia de las políticas económicas. Según Kenji Okamura, subdirector gerente del FMI, Marruecos mantiene «fundamentos económicos y marcos institucionales muy sólidos», lo que le permite seguir siendo elegible para la Línea de Crédito Flexible.
Las proyecciones apuntan a un crecimiento del PIB real del 4,4 % en 2026, seguido de un 4,5 % en 2027, antes de estabilizarse en torno al 4 % a medio plazo. Esta trayectoria se basa en el supuesto de un retorno a condiciones agrícolas normales tras los recientes episodios climáticos adversos, así como en la consolidación de las inversiones estructurales. En 2025, sectores clave como la agricultura, la construcción y el turismo ya contribuyeron al crecimiento.
En cuanto a los equilibrios macroeconómicos, el FMI anticipa un repunte temporal de la inflación en 2026, principalmente debido a la evolución de los precios de la energía, antes de estabilizarse en torno al 2 % a medio plazo. Las reservas internacionales deberían mantenerse en niveles considerados adecuados, reforzando la resiliencia externa del país.
El marco presupuestario también se considera controlado. Los déficits previstos son compatibles con una trayectoria de reducción progresiva de la deuda pública, cuyo ratio respecto al PIB debería situarse en el 60,5 % hacia 2031. No obstante, el FMI insiste en la necesidad de mantener una disciplina fiscal rigurosa, al tiempo que se continúan las reformas estructurales.
Ante un entorno global incierto, la institución insta a las autoridades a preservar políticas macroeconómicas prudentes, reforzar la inversión en capital humano y acelerar las reformas destinadas a fomentar un crecimiento inclusivo y generador de empleo.


