La economía marroquí registró un crecimiento del 4,9% en 2025, impulsado principalmente por la recuperación del sector agrícola y el dinamismo de la inversión, según las cuentas nacionales publicadas por el Alto Comisionado de Planificación (HCP), pese a una desaceleración de las actividades no agrícolas.
El producto interior bruto (PIB) aumentó un 4,9% en volumen en 2025, frente al 4,4% registrado en 2024. En paralelo, el crecimiento de las actividades no agrícolas se desaceleró al 3,9%, tras haber alcanzado el 5,1% el año anterior.
El sector primario fue el principal motor de esta mejora, con un incremento del 7,1% de su valor añadido, después de una contracción del 5,1% en 2024. La agricultura repuntó un 8,2%, compensando la caída del año previo, mientras que la pesca registró un descenso del 13%.
El sector secundario experimentó una ligera desaceleración, con un crecimiento del 3,3% frente al 3,8% en 2024. La industria extractiva avanzó un 7,5%, la manufacturera creció un 1,9% y la construcción destacó con un aumento del 6,7%. En cambio, las actividades relacionadas con electricidad, gas, agua y saneamiento se ralentizaron de forma significativa.
En los servicios, el crecimiento se moderó al 4,3%, frente al 5,6% del año anterior. El transporte y almacenamiento crecieron un 4,2%, y la hostelería un 7%, mientras que los servicios financieros se desaceleraron y las actividades de información y comunicación registraron un retroceso.
Por el lado de la demanda, el consumo de los hogares se ralentizó al 1,2%, frente al 2,9% en 2024, y el consumo público avanzó un 5,1%. En contraste, la inversión bruta aumentó un 16,3%, tras un 13,9% el año anterior, contribuyendo de manera significativa al crecimiento.
A precios corrientes, el PIB creció un 6,5%, con una inflación estimada del 1,6%. Según el HCP, la demanda interna fue el principal motor del crecimiento, confirmando el papel central de la inversión en la dinámica económica del país.

