El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) anunció una serie de verificaciones tras la publicación de un estudio que señala la presencia de trazas de uranio en determinadas exportaciones de hidróxido de cobalto. Kinshasa aseguró que busca esclarecer los hechos al tiempo que reafirma la conformidad de su cadena de suministro minero.
La República Democrática del Congo afirmó haber iniciado un procedimiento de verificación tras las informaciones sobre la presencia de uranio en algunas exportaciones de hidróxido de cobalto, una controversia que surge en un contexto de fuerte demanda mundial de este mineral estratégico, utilizado especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.
En un comunicado publicado el jueves, el Gobierno congoleño indicó que tomó conocimiento de un estudio publicado el 30 de julio de 2026 en la revista científica Nature Communications, así como de reportajes difundidos por varios medios internacionales que mencionan la presencia de uranio en productos mineros exportados por el país.
Las autoridades congoleñas afirmaron que la presencia natural de uranio en los yacimientos de cobre y cobalto de las provincias de Lualaba y Alto Katanga es un fenómeno geológico conocido desde hace mucho tiempo. Según Kinshasa, esta co-mineralización resulta de la composición de las formaciones geológicas del Grupo Roan y «no constituye ni una anomalía ni el resultado de una acción intencionada».
No obstante, el Gobierno subrayó la necesidad de llevar a cabo una verificación exhaustiva y anunció el inicio de una campaña de análisis contradictorios sobre una muestra representativa de las exportaciones de hidróxido de cobalto.
Estos análisis serán realizados por un laboratorio nacional y otro laboratorio internacional acreditado, con la participación del Comité Nacional de Protección contra las Radiaciones Ionizantes (CNPRI), el Comisariado General de Energía Atómica (CGEA), el Centro de Peritaje, Evaluación y Certificación (CEEC) y otros servicios técnicos competentes.
Asimismo, se creó un grupo de trabajo interministerial encargado de verificar las alegaciones, establecer los hechos, evaluar los posibles riesgos sanitarios y ambientales y proponer las medidas apropiadas. Su informe se espera en un plazo de 60 días.
Kinshasa prevé además iniciar consultas con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para solicitar una misión de asistencia técnica, en el marco de los mecanismos de cooperación y garantías ya existentes con esta institución.
El Gobierno congoleño aseguró que los resultados de estas actuaciones se harán públicos, al considerar que la transparencia es esencial para preservar la credibilidad de la cadena de suministro del cobalto congoleño.
La RDC, primer productor mundial de cobalto, reafirmó finalmente su voluntad de continuar explotando y exportando este recurso respetando las normas internacionales en materia de ética, medio ambiente y seguridad.
SG/RT/APA


