El rey Mohammed VI concedió su gracia a 881 personas con ocasión de la Revolución del Rey y del Pueblo, confirmando así una tradición de clemencia real durante las grandes festividades nacionales.
Con motivo de la conmemoración de la Revolución del Rey y del Pueblo, el monarca indultó a 881 personas, entre ellas 676 reclusos y 205 condenados en libertad, anunció el Ministerio marroquí de Justicia en un comunicado publicado el martes.
Esta decisión, hecha pública en vísperas de las celebraciones nacionales, ilustra la tradición de clemencia real que suele acompañar a las grandes fiestas del Reino. El indulto real llega pocas semanas después del discurso pronunciado por el soberano el 29 de julio, con motivo de la Fiesta del Trono, en el que recordó la dimensión histórica de la reconciliación y de la solidaridad dentro de la sociedad marroquí.
Según precisó el ministerio, los beneficiarios en prisión son 676. De ellos, nueve personas obtuvieron un indulto total sobre el resto de su condena, mientras que 667 vieron reducida su pena de prisión o reclusión. Este gesto abarca un amplio abanico de perfiles, reflejando la voluntad del monarca de conceder una segunda oportunidad a reclusos de distintos orígenes.
En cuanto a los 205 beneficiarios en libertad, las medidas fueron variadas: treinta y ocho condenados recibieron un indulto parcial o total de su pena de prisión, diez vieron reducida su condena aunque manteniendo la multa inicial, y 142 fueron eximidos del pago de la multa. Trece condenados se beneficiaron de una doble reducción, tanto de la pena de prisión como de la multa, mientras que a otros dos se les anularon tanto la multa como el resto de su condena.
Esta medida simbólica, más allá de su impacto judicial, se enmarca en una iniciativa política y social. Reafirma la autoridad moral del monarca en un país donde el indulto real sigue siendo un instrumento de gobernanza que combina justicia y compasión, especialmente durante las festividades nacionales cargadas de fuerte significado histórico y memorístico.


