La posición marroquí ha ganado en respetabilidad y amplitud en Pretoria, según un estudio del Policy Center for the New South que analiza el eco político de la visita del expresidente sudafricano Jacob Zuma a Marruecos en julio de 2025.
Una investigación publicada por el Policy Center for the New South (Policy Paper n.º 30/25, agosto de 2025), firmada por Driss Alaoui Belghiti, explora en detalle el desplazamiento del discurso sudafricano sobre el Sáhara tras la visita de Jacob Zuma a Rabat.
El autor muestra cómo este episodio, que generó más de 2.200 publicaciones en redes sociales y una veintena de artículos de prensa en Sudáfrica, trasladó la cuestión del Sáhara de un expediente limitado a los círculos diplomáticos hacia el debate parlamentario y la opinión pública.
El informe identifica dos fases distintas: una primera marcada por la mediatización simbólica de las imágenes de Zuma en Marruecos, y una segunda centrada en la confrontación ideológica en el Parlamento entre un bloque hostil (ANC, EFF, Al Jamaah) y fuerzas emergentes, como el Umkhonto we Sizwe (MK Party) y la Alianza Democrática (DA), que redefinieron el marco narrativo en términos de integridad territorial y soberanía.
Esta politización, subraya el estudio, «rompe el consenso silencioso» que hasta entonces prevalecía en Pretoria. El MK Party, fortalecido por su avance electoral, desempeñó un papel de «emprendedor de causa», mientras que la DA se consolidó como un actor clave. Al reformular el léxico de la «descolonización» para anclarlo en la memoria del apartheid y en la lucha contra la fragmentación territorial, los partidarios de Zuma contribuyeron a hacer que el apoyo al plan de autonomía marroquí resultara más legítimo y menos costoso políticamente.
Para Driss Alaoui Belghiti, se desprenden tres enseñanzas: el arbitraje de las posiciones sobre el Sáhara se juega ahora en un «mercado competitivo de encuadres», el Parlamento se convierte en una arena central de debate, y la retórica marroquí de la integridad territorial ha ganado en respetabilidad pública. El episodio Zuma no ha trastocado la diplomacia oficial sudafricana, pero ha revelado un espacio inédito de negociación donde la cuestión del Sáhara se estructura como un tema parlamentario y mediático.


