El embajador estadounidense en Marruecos, Duke Buchan, denunció los recientes ataques atribuidos al Polisario y reafirmó el apoyo de Washington al plan marroquí de autonomía, en un contexto de creciente presión diplomática sobre el movimiento separatista.
Estados Unidos mostró este martes un tono sensiblemente más firme hacia el Frente Polisario. El embajador estadounidense en Rabat, Duke Buchan, denunció públicamente las “violencias recientes” atribuidas al movimiento separatista y llamó a entablar negociaciones en torno al plan marroquí de autonomía.
En un mensaje publicado tras una reunión con el jefe de la Misión de las Naciones Unidas para el Sáhara (MINURSO), Alexander Ivanko, el diplomático estadounidense estimó que “las recientes violencias del Polisario han suscitado una condena internacional unánime” y que la negativa del movimiento “a comprometerse seriamente con el futuro del pueblo saharaui amenaza los progresos alcanzados”. Añadió que Estados Unidos sigue “determinado a trabajar por la paz a través de la propuesta marroquí de autonomía”.
Esta declaración se produce pocas semanas después de un ataque reivindicado por el Polisario contra los alrededores de Es-Smara, en el Sáhara. Según las autoridades marroquíes, el 5 de mayo se registraron dos explosiones que dejaron gravemente herida a una mujer, evacuada posteriormente a un hospital provincial. El Polisario reivindicó la operación.
Washington condenó rápidamente ese ataque por medio de su misión ante las Naciones Unidas, estimando que “tales actos de violencia amenazan la estabilidad regional y los avances realizados hacia la paz”.
Estados Unidos recordó igualmente que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada en 2025, considera el plan de autonomía propuesto por Rabat como una base creíble para una solución política duradera.
El endurecimiento del discurso estadounidense refleja la evolución reciente de la posición diplomática de Washington sobre este expediente. Desde el reconocimiento en 2020 de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte de Estados Unidos, la administración estadounidense apoya abiertamente la iniciativa marroquí de autonomía presentada en 2007 como marco para resolver el conflicto.
Las declaraciones de Duke Buchan se producen también en un clima de creciente aislamiento diplomático del Polisario. Varias capitales occidentales, así como países árabes y africanos, han expresado recientemente su apoyo al proceso llevado bajo los auspicios de la ONU y al plan marroquí, mientras las tensiones regionales siguen alimentadas por la persistente rivalidad entre Rabat y Argel en torno a la cuestión del Sáhara.


