El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidió prolongar el régimen de sanciones contra Sudán hasta 2027, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto armado y una grave crisis humanitaria.
El dispositivo de sanciones, que la ONU decidió mantener hasta 2027, incluye un embargo de armas y medidas específicas, entre ellas prohibiciones de viaje y congelación de activos contra individuos y entidades implicados en la violencia o acusados de contribuir a la inestabilidad del país.
Estas sanciones forman parte de los esfuerzos internacionales destinados a contener la escalada del conflicto entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), cuyos enfrentamientos, iniciados en abril de 2023, han sumido al país en una profunda crisis política y de seguridad.
La situación humanitaria sigue siendo especialmente preocupante, con millones de desplazados dentro de Sudán y en países vecinos, además de un importante deterioro de las infraestructuras esenciales.
Pese a varias iniciativas diplomáticas, los intentos de mediación siguen sin lograr un alto el fuego duradero, mientras los combates continúan en varias regiones del país.
La renovación de las sanciones busca así mantener la presión sobre las partes en conflicto y reforzar el seguimiento internacional de las violaciones. El mandato del grupo de expertos encargado de su aplicación también fue prorrogado para garantizar el control y la documentación de las infracciones.


