Benín y Níger continúan sus conversaciones con vistas a normalizar sus relaciones, pero la reapertura de su frontera común sigue condicionada a la búsqueda de garantías duraderas, según las más recientes declaraciones de las autoridades de ambos países.
El portavoz del Gobierno beninés, Wilfried Léandre Houngbédji, aseguró el domingo que Cotonú ha hecho «todo lo que objetivamente podíamos hacer» para favorecer la distensión con Niamey.
«Del lado de Benín, no veo qué es lo que bloquea la situación», declaró, recordando que Benín reabrió su frontera tras el levantamiento de las sanciones regionales que habían provocado su cierre.
Según Houngbédji, Cotonú sigue dispuesto a adoptar cualquier medida adicional que sea objetivamente necesaria para permitir la normalización de las relaciones.
«Si todavía queda algo por hacer, si identifican un acto, un gesto o una actitud objetiva (…) que aún no hayamos realizado, lo haremos con toda humildad», añadió el ministro.
Niamey pide garantías
La posición beninesa se produce tras las recientes declaraciones del presidente de Níger, Abdourahamane Tiani, sobre este asunto.
En una entrevista concedida a la Radiotelevisión de Níger (RTN) con motivo del tercer aniversario del Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (CNSP), el jefe del Estado confirmó que continúan las conversaciones con las nuevas autoridades beninesas.
También indicó que un comité mixto creado por ambos países había formulado propuestas sobre las condiciones para una eventual reapertura de la frontera. No obstante, hasta el momento no se ha anunciado un calendario.
Para Niamey, la cuestión no se limita a una simple reapertura fronteriza. Las autoridades nigerinas desean que esta se base en mecanismos lo suficientemente sólidos como para evitar que la circulación entre ambos países pueda volver a interrumpirse a causa de una crisis política o de una decisión unilateral.
Una normalización aún por construir
Las declaraciones de ambas capitales reflejan la voluntad de mantener el diálogo, aunque también ponen de manifiesto enfoques diferentes sobre las condiciones necesarias para la plena reanudación de los intercambios fronterizos.
Cotonú considera haber adoptado todas las medidas que le correspondían y destaca la necesidad de una coexistencia pacífica entre los pueblos de ambos países.
Por su parte, Niamey, aunque reconoce las conversaciones en curso con las autoridades beninesas, insiste en la necesidad de contar con garantías duraderas antes de proceder a cualquier reapertura.
Houngbédji subrayó, sin embargo, que Benín y Níger están «condenados a vivir juntos», e hizo un llamamiento a preservar los vínculos entre las poblaciones de ambos países.
La frontera sigue siendo así uno de los principales asuntos de la relación bilateral, mientras ambos gobiernos buscan dejar atrás la crisis desencadenada tras el golpe de Estado de julio de 2023 y las sanciones regionales que le siguieron.
SG/RT/APA

