Colombia anuncia un cambio de posición sobre la cuestión del Sáhara y abre una nueva etapa en sus relaciones con el Reino de Marruecos. Durante un encuentro en Cali entre responsables de ambos países, Bogotá afirmó reconocer la soberanía del Reino sobre sus Provincias del Sur, una decisión calificada de histórica por Rabat.
Colombia anunció oficialmente un importante cambio en su posición diplomática al reconocer la soberanía de Marruecos sobre sus Provincias del Sur y retirar su reconocimiento al Polisario. El anuncio se realizó en Cali durante conversaciones entre el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, y el ministro de Asuntos Exteriores, Omar Bula Escobar.
Según la diplomacia colombiana, esta decisión se enmarca en la voluntad de Bogotá de «revitalizar» sus relaciones con el Reino sobre la base de una visión a largo plazo. Las autoridades colombianas consideran que el acercamiento con Marruecos debe permitir atender plenamente los intereses del pueblo colombiano y dar un nuevo impulso a la cooperación bilateral.
Bula Escobar afirmó, en esta ocasión, que Colombia «reconoce la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara», consagrando así una nueva orientación de la posición colombiana sobre esta cuestión.
Por su parte, Restrepo subrayó que este anuncio marca «un nuevo comienzo» en las relaciones entre Colombia y Marruecos, afirmando que el Reino es «el primer aliado de Colombia en África».
En este sentido, expresó la voluntad de su país de establecer una asociación estratégica con Marruecos.
Este anuncio constituye un cambio significativo en la política colombiana respecto a la cuestión del Sáhara. Las relaciones entre Rabat y Bogotá habían atravesado, en particular, un periodo de tensiones bajo la presidencia de Gustavo Petro, tras la decisión de Colombia de restablecer, en 2022, sus relaciones con el Frente Polisario.
Bourita calificó de «histórica» la decisión de Colombia de retirar su reconocimiento a la pseudo «RASD» y reconocer la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara, subrayando que esta decisión puede dar «un gran impulso» a las relaciones bilaterales.
También precisó que Marruecos y Colombia pueden constituirse en plataformas económicas el uno para el otro, aprovechando sus respectivas posiciones en África y América Latina.
Bourita afirmó además que su presencia en Cali, por Altas Instrucciones del rey Mohammed VI, para representar al Soberano en la ceremonia de investidura del nuevo presidente Abelardo de la Espriella, refleja la voluntad del Reino de acompañar esta nueva dinámica y elevar las relaciones marroquí-colombianas a un nivel superior.
La nueva posición expresada por la diplomacia colombiana se produce así en un contexto de redefinición de las relaciones entre ambos países. Refleja la voluntad de las nuevas autoridades de Bogotá de superar las divergencias que marcaron los últimos años y reconstruir la asociación con Marruecos.
Más allá de la dimensión política, Rabat y Bogotá cuentan con varios ámbitos susceptibles de impulsar este acercamiento, entre ellos el comercio, la inversión, la agricultura, los fosfatos, las energías renovables, así como la cooperación entre África y América Latina.
Para Rabat, la decisión colombiana viene a reforzar la dinámica diplomática registrada en los últimos años en torno a la cuestión del Sáhara, mientras que Bogotá manifiesta ahora su voluntad de inscribir su relación con Rabat en una perspectiva estratégica y duradera.
SG/RT/APA


